El Mesías-Siervo como agente de salvación

 

Introducción


Este artículo es más bien una recopilación de Escrituras  con referencia a El Mesías Sufriente.      Y es que a  través de la historia de Israel, Dios ha levantado caudillos que han llevado al pueblo a la libertad, un ejemplo de ello es el Éxodo liderado por Moisés, pero lo interesante es que ninguno de ellos ha traído justificación de pecados y salvación espiritual.

Las Escrituras describen a un individuo, con capacidades excepcionales, con características únicas, con el divino espíritu del Señor sobre él, y que a pesar de este poder mantiene la humildad y el corazón para mantenerse callado y cumplir a cabalidad su trabajo.   Esto es necesario para que su tarea pueda llevarse a cabo.  Un Mesías que a la vez es un siervo.

  

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El Mesías-Siervo como agente de salvación

De forma literaria, encontramos en Isaías 42:1-4 uno de los pasajes en los que se puede ubicar al Mesías-Siervo: 

42 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.  (RVR 1960)

 

Otro pasaje se encuentra el Isaías 49:1-13 (RVR 1960)

49 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. 10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. 11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas. 12 He aquí estos vendrán de lejos; y he aquí estos del norte y del occidente, y estos de la tierra de Sinim.

13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.

Isaías 50:4-9 (RVR 1960) también señala al Mesías-Siervo, identificando sus sufrimientos

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás. Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.

Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí. He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla.

 

También puede mencionarse el pasaje de Isaías 52:13-15 y 53:1-12   que ubican al Mesías-Siervo en la Escritura:  

13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. 14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, 15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

53 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.  (RVR 1960)

Cada una de las Escrituras mencionadas señala que un individuo lleva la pesada carga de los pecados del pueblo, en este caso del pueblo judío, por lo tanto es difícil identificar a una persona que llene estas características, aunque de forma retrospectiva vemos que Jesús las cumplió.  

La descripción de un Mesías-Siervo ha sido aplicada también a Israel como nación, debido a que como pueblo han sido oprimidos, cautivos, exiliados y hasta dispersos a través de la historia, aunque esto ha ocurrido no de forma voluntaria;  de forma contraria la descripción del Mesías-Siervo, y su sufrimiento, si ha sido voluntaria. En la actualidad Israel, como nación, sigue alzando la voz por las atrocidades ocurridas durante el Holocausto, y señalan la hostilidad antisemita cuando la  hay, además hacen públicas las historias de violencia contra sus ciudadanos,  al analizar estas situaciones se podría deducir que no sufren en silencio o por el bien de los demás, por tanto se podría decir que  como pueblo no pueden justificarse  a ellos mismos, menos a otras naciones. 

El Mesías-Siervo es una persona que además de su padecimiento aporta salvación.    El sufrimiento del Mesías tiene un motivo, trae esperanza y también liberación, las Escrituras dejan ver que Dios utiliza a un individuo como Salvador para su pueblo. En el Nuevo Testamento, Lucas 2:10-12 narra la aparición de un ángel que trae un mensaje de alegría y esperanza, de forma sobrehumana la manifestación del anuncio del nacimiento del Mesías es dado a los hombres y queda registrado en la historia:

10 Pero el ángel les dijo:

—No teman, porque he aquí les doy buenas noticias de gran gozo que serán para todo el pueblo: 11 que hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. 12 Y esto les servirá de señal: Hallarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.  (RVR 1960)

Además, los discípulos fueron testigos de los milagros y la sabiduría de Jesús y Mateo 16:15-16   relata  la pregunta directa que el Maestro hace a sus discípulos, pregunta que Pedro responde por revelación divina sobre  el ungido, el Mesías, el Cristo, en la que de forma explícita Jesús confirma ser el Mesías:

Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro. (RVR 1960)

Hay más sobre el Mesías en Mateo, quien también relata el evento de la transfiguración de Jesús, que tuvo lugar en un monte alto, esta descripción también se encuentra en Marcos 9:2-13 y Lucas 9:28-36.

17 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos. 10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. 12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. 13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.  (RVR 1960, Mateo 17:1-13)

La suma de eventos impresionante no pueden ser pasados por alto, ya que además del cumplimiento de la profecía de Isaías, que Jesús mismo leyó en la sinagoga,  manifiestan de forma sobrenatural la veracidad del respaldo de Dios para su siervo.   

16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo[a] entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

18 El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

19 A predicar el año agradable del Señor.

20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.  (RVR 1960, Lucas 4:16-21)

 

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También se puede citar  el Evangelio de Juan, cuando en el capítulo 4 habla sobre el encuentro de Jesús y la mujer samaritana, en la conversación Jesús dice sobre sí mismo ser el Mesías, revelando que era enviado de Dios para salvación.

25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. (RVR 1960.  Juan 4:25-26)

Como bien se citó anteriormente,  Lucas 4:17-19 describe la función redentora del Mesías-Siervo, esta cita del libro del profeta Isaías fue leída por Jesús.

17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

18 El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

19 A predicar el año agradable del Señor. (RVR 1960)

Además lo mencionado en Isaías 49 y de forma específica en el versículo 6, señala al Mesías como un salvador para las naciones, que no se limita únicamente a Israel. 

Como bien escribió el Dr. Silva Bermúdez en Pagán (2021), Jesús en su reino fue concebido milagrosamente, nació milagrosamnte, fue identificado milagrosamente en el río Jordán por Juan el Bautista, se manifestó milagrosamente en su primer milagro en las bodas de Caná de Galilea.  Realizó su ministerio y, al momento de su arresto en Getsemaní, milagrosamente le pegó la oreja derecha que Simón Pedro le laceró a Malco el siervo del Sumo Sacerdote.  Su crucifixión, resurrección, manifestación y ascensión, fueron con milagros.  (p14) 

  

Conclusión

El Mesías, una persona aparentemente normal, pero con una gracia divina sobrenatural para sobrellevar el peso del sufrimiento físico, mental y espiritual de forma extraordinaria. El profeta Isaías describió cualidades especiales que el Mesías manifestaría, entre ellas está que el Espíritu del Señor estaría sobre él, tendría sabiduría y entendimiento. La profecía se cumplió, el Señor Jesús mostró impresionantes cualidades de enseñanza con sabiduría y acciones  totalmente asombrosas, vino a irrumpir en la historia humana con manifestaciones de poder y milagros, mostrando de manera concreta el deseo de Dios y su soberanía.  En forma de siervo, con toda humildad caminó sobre la tierra el Mesías, pero sus hechos tenían un objetivo claro,  que el mundo se vuelva a Dios.

Nadie, humanamente, pudo ser capaz de experimentar el dolor corporal y el sufrimiento psicológico que el Señor Jesús sobrellevó.    Su sufrimiento no fue vacío, contiene un propósito elevado para los judíos pero también para todas las naciones, la liberación y salvación.


 

  

 

Referencias

 

Fruchtenbaum, A. (S/F).  El Mesías Sufriente.  Isaías 53.  Ministerios Ariel.

Pagán, S. (2021).  Los milagros del reino de Jesús de Nazareth.  Editorial Clie

Reina Valera (1960). 

 

 

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