Pecado y libertad humana (Ensayo)
Ensayo
Pecado y libertad humana. La esclavitud del pecado.
(San Juan Crisóstomo en sus homilías sobre la Epístola a los Romanos)
Klaus Limburg
| Eunice Sabaján Teóloga |
Introducción
Pecado y
Libertad Humana es un libro escrito por Klaus Limburg, que aborda uno de
los temas fundamentales en la teología desde los rasgos que son base de la
exégesis de Juan Crisóstomo sobre: la relación entre el pecado y la libertad
humana, que aparece en el libro de Romanos.
Limburg analiza los conceptos de pecado y libertad, ofreciendo una perspectiva profunda sobre cómo estos dos aspectos se entrelazan en la experiencia humana. El autor comienza explorando el concepto de pecado en la tradición cristiana, examinando la dimensión individual como la dimensión social, así como sus consecuencias. Argumenta que el pecado no solo es una transgresión de la ley divina, sino que también tiene implicaciones en la forma en que los seres humanos se relacionan entre sí.
En este ensayo se trata de abordar algunas de las reflexiones de Crisóstomo sobre los escritos del apóstol Pablo a la iglesia de Roma pero sin profundizar. Además se analiza la evaluación de la importancia de la libertad humana, su realidad en la vida, la vejez y la muerte.
Pecado y libertad humana
La esclavitud del pecado
Crisóstomo
enseña que el pecado ha sido un pecado debido a desobediencia, es decir la transgresión del
precepto Divino que fue instruido en el paraíso, y la herencia de la pena ha
sido heredada de forma corporal a la humanidad manifestándose como la
mortalidad y pasibilidad. Pero, existe lo que señala como la
herencia de la culpa, que es diferente.
Crisóstomo se pregunta “¿Qué significa aquí la palabra ´pecadores´? Y responde que en su opinión quiere decir: sujetos a la pena y condenados a la muerte”. La muerte es, entonces, la consecuencia primordial del pecado original, aunque no se trata únicamente de muerte biológica, es más profundo debido a que por el pecado, la muerte entró en el mundo e instauró su dominio sobre todos los hombres. Cuando esto sucedió, la libertad humana quedó debilitada. Pero, se debe añadir que a partir de la transgresión, la voluntad del hombre se inclina al mal y ya no se dirige hacia Dios.
Crisóstomo sostiene que el pecado de origen no ha cambiado la naturaleza del hombre en esencia, más bien, el alma humana sigue siendo responsable de sus acciones, pero ya no está en capacidad de gobernar al cuerpo con la misma facilidad de antes. En esto, examina el cambio que se suscitó cuando Adán y Eva transgredieron el mandato de Dios, reconociendo que la libertad quedó debilitada y por lo tanto el cuerpo se convirtió en presa fácil para el pecado. En cuanto al pecado personal, al abusar de la libertad el hombre es culpable del pecado, y es en esta situación en donde se necesita la ayuda Divina.
Dios no coopera de forma activa con el pecado, pero en ocasiones puede retirar la ayuda que es necesaria para no caer en el pecado. Crisostomo sostiene que los seres humanos son libres para elegir y tomar decisiones, pero también pueden caer en la transgresión que es señalada como pecado. Observa además, que la transgresión fue revelada a través de la ley Mosáica. y que el hombre transgrede la ley al no cumplirla. Empero, es importante señalar que la ley ayuda al hombre a dirigirse en su camino hacia Dios, es para los judíos el conocimiento puntual y exacto de la voluntad Divina.
En el Nuevo Testamento, Pablo se
refiere a la Ley con respeto expresando que la ley es incapaz de salvar a
los hombres. Como se ha señalado ya, la
Ley revela la transgresión.
Además, para Crisóstomo, el cuerpo humano no es bueno ni malo, pero después de la caída o sea del pecado original, el cuerpo tiende a las pasiones desordenadas; las tentaciones de la carne pueden llegar a convertirse en pecado cuando el alma se deja dominar por las pasiones del cuerpo. Tampoco se puede omitir el interés del diablo en inducir a los hombres al pecado. Desde el inicio de los tiempos fue así. Pero, únicamente mueve a pecar al hombre por instigación o persuasión, su método es la mentira y el engaño aunque tiene formas diversas de actuar. A pesar de esto, Dios impone límites al poder del Diablo y da a la humanidad armas espirituales.
Importante es que a esto hay que sumar la existencia del “libre albredrío”, y éste posibilita la responsabilidad humana de evitar el pecado. En tal caso aparece la particularidad de la elección: seremos partícipes de salvación o de perdición, “no por la naturaleza del alma o del cuerpo, sino por el libre albedrío que puede elegir lo uno o lo otro”. Se retoma que cuando el hombre abusa de la libertad, se convierte en causa del pecado y esto tiene consecuencias; uno de los puntos de Crisóstomo, quien sigue de cerca a Pablo, es que el pecado esclaviza al hombre. La esclavitud a la que se refiere se aprecia mejor en el caso del vicio, comparando los vicios a un tirano durísimo, de quien no se puede escapar.
Por su parte Pablo, el apóstol, se refiere al pecador como “hombre viejo” y Crisóstomo afirma que el pecado lleva al hombre a la vejez y a la muerte, además explica ilustrando que así como la vejez disuelve el cuerpo y lo expone a las enfermedades, más grave son los daños que el pecado le hace al alma. Añade algo que es interesante y es el hecho de que las almas de los justos rejuvenecen cada día; mientras que los que viven en pecado son presa fácil para el diablo y caen en la más mínima batalla porque no ven bien, no oyen bien y no pueden hablar bien.
Por tanto, el enemigo de la libertad humana es el pecado. El hombre que ha rechazado a Dios nunca puede saciar sus ansias de felicidad; se niega a servir a su creador y más bien se entrega a un servicio que es inferior a sí mismo quedando rebajado a su propia dignidad, esto deja huella en el alma, además ciega la inteligencia y endurece la voluntad en el mal del vicio. Sin embargo, siempre hay esperanza y con ella la posibilidad del deseo de cambio.
Conclusiones
Crisósotomo reflexiona de forma sabia a las enseñanzas de Pablo en su escrito a la iglesia de Roma. Señala que el pecado es resultado de que Adán y Eva transgredieron el precepto Divino. Evalúa la importancia de la responsabilidad humana ante la desición de actuar de acuerdo a las pasiones que la carne tiene dificultad de controlar o bien sujetarse al Espíritu. Complementa con la realidad del hombre de la vejez y la muerte, ilustrando que el pecado expone a daños graves en el alma de forma que llevan a muerte.
La reflexión sobre la relación entre la libertad y el pecado en Romanos puede tener aplicaciones contemporáneas significativas, debido a que mientras en la actualidad la cultura de la época promueve la idea de que la libertad equivale a hacer cualquier cosa que se sienta de forma emotiva y se desee , la enseñanza de Romanos sugiere que la verdadera libertad está vinculada a vivir de acuerdo con los valores y principios divinos. La libertad no se limita al significado de la ausencia de restricciones, sino a la práctica de elegir sabiamente cómo usar la libertad. Es decir, la implicación de la responsabilidad de no utilizar nuestra libertad para fines egoístas o inmorales, sino para buscar la justicia y la santidad.
En la cultura globalizada actual, estas reflexiones de Crisótomo tienen lugar. La responsabilidad humana de regular el uso de información, tiempo y redes sociales es un tema muy importante. La iglesia contemporánea, que discipula y lucha por llevar el mensaje de salvación y del conocimiento de Dios, tiene la tarea continua de reconocer la vulnerabilidad del hombre ante las tentaciones que se encuentran al alcance de un "click", pero de mostrar la senda que la Escritura enseña para que los desordenes de la vida sean redirigidos y el hombre busque a Dios.
Referencias
Limburg, K.
(S.F.) Pecado y libertad humana. La esclavitud del pecado. Homilias de San Juan Crisóstomo sobre la
Epístola de Los Romanos.
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| Foto de Kristina V en Unsplash |



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