La amistad, fuente de riqueza


 Eunice Sabaján 


Foto de Andrew Moca en Unsplash












Tanto se habla de tecnología, que se va dejando de lado mencionar la importancia de la presencialidad y  de la camaradería.   En las observaciones  psicológicas clínicas se señala que "los niños de la pandemia"  tienen más dificultad de interacción social, queda entonces como anillo al dedo mencionar a Jordan Peterson, psicólogo canadiense, que analiza la necesidad crucial que  el tiene niño de construir lazos sociales durante los primeros cuatro años de vida ya que serán de vital importancia en su progreso interpersonal.  Esto se refiere a que un niño que sabe socializar con sus pares, será un adulto sin dificultades en el área del compañerismo.

Se vive en una época de hiperconexion, pero paradójicamente, en la que se tiende a estar emocionalmente desconectado, esto ha sido comprobado científicamente.   Se tienen chats, mensajes, emojis, videollamadas, grupos de Whatsapp, con toda clase de información y a eso puede sumarse la cantidad de noticias con imágenes sin censura que van provocando de forma inconsciente falta de empatía.  Por otro lado, hay imágenes creadas con IA que son lindas también y es que es tan entretenido ver lo que las personas hacen, a través de  Facebook, You Tube, TikTok u otras plataformas de stream.   Si se suman todas estas visualizaciones a lo largo de un día, de un mes, de un año, el resultado tendrá que ser un ojo acostumbrado a observar el bien y el mal sin inmutarse, por consiguiente un corazón sin empatía.


Pero gracias a Dios no todo está perdido, el otro día estaba dictando clases y en el tiempo de trabajo grupal, no pude evitar darme cuenta de la mirada que un estudiante tenía a una compañera, era una mirada en verdad inocente, tierna y de encanto que solo puede darse cuando se tiene a la persona presente.  El platicar, reírse, hacer muecas que se logra al hablar en persona es algo verdaderamente interesante y divertido.   La amistad necesita tiempo real, presencia emocional, disponibilidad sincera.  

No descarto, por su puesto, que hay amistades que se han fortalecido gracias a la tecnología, una amistad virtual puede conectar personas desde lugares diferentes, con culturas diferentes y compartir experiencias. Pero, la presencia, ¡oh, la presencia! El ser visto con atención por los ojos de alguien.  

Por eso y en todo caso, la amistad es una red de apoyo emocional en todo tiempo y en todo lugar. La amistad es una fuente de diversión, pero también de importante compañía, y aún más, de auxilio emocional, como en la resolución de conflictos y necesidades, pero también de trabajo en equipo, además de que la amistad es una poderosa medicina que viene a contrarrestar a la soledad.

Desde el punto de vista teológico,  la Biblia señala al amigo como un "hermano en tiempo de angustia" (Proverbios 17:17); acotando que la compañía del amigo es consoladora y de gran apoyo.  Sin embargo, llegar a una amistad de tal nivel requiere esfuerzo mutuo pues también dice que "el hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo..." (Prov. 18:24), significando que hay pasos que dar, pues las amistades no vienen del aire, se construyen.  

La Biblia también hace un aviso sobre el tipo de amistades que puedan existir, cuando dice "el que anda con sabios, sabio será, más el que se junta con necios será quebrantado", subrayando que las malas compañías pueden traer mal a la vida y que sin embargo, las buenas amistades pueden transformarnos de una manera positiva.

En psicología,  se reconoce que las amistades son conexiones esenciales que favorecen la salud mental, reducen el estrés y la ansiedad, fomentan la autoestima y ayudan en la dinámicas sociales.  Es una importante red de apoyo fuera de la familia que debe ser cultivada en cualquier época de la vida. Es maravilloso tener amistades, es maravilloso que las amistades no tengan límite de edad, ni límite de tiempo.  Es maravilloso contar con otras personas en el camino de la vida.

A manera de reflexión observo que en este camino de la vida nos rodeamos de diferentes amistades a través de los años.  Las que tuvimos cuando niños en muchos casos no son las mismas que cuando crecimos, porque cada persona toma distinto camino, pero en su momento cada persona que estuvo cerca ha dejado una huella que de cierto modo ha moldeado también la vida particular pues ineludiblemente ha enseñado ha vivir, a experienciar (si es que la palabra existe),  a sobrellevar, a honrar, a enfrentar el destino de alguna forma, por eso la amistad es fuente de riqueza.   La amistad que hoy pueda ofrecerse también dejará huella en la vida de otras personas, que sea para bien.   

 



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