Comentario sobre “La Resurrección de los muertos” del libro Escatología II de Francisco Lacueva
Comentario
“La Resurrección de los muertos”
Francisco Lacueva
16 de julio, 2023
En el libro Curso de Formación Teológica Evangélica,
Escatología II, el autor Francisco Lacueva analiza el Concepto de Resurrección,
definiéndolo como “el retorno de un cuerpo exánime a la vida, mediante la
reunión con el alma, la cual era el principio vital del compuesto humano a
nivel físico.” Además estudia a la luz de
las Escrituras y las observaciones de
los Padres de la Iglesia las circunstancias de la resurrección de los
muertos.
El concepto de Resurrección pareciera referirse al hecho
de despertar, pero en el Antiguo Testamento el concepto de Resurrección más
bien expresaba “redención”. Los griegos consideraban al cuerpo
como una cárcel, la filosofía platónica expresaba que en el cuerpo las almas
llevaban a cabo la purificación y más bien creían que se sucedían
reencarnaciones hasta cumplir el ciclo de purificación. Los cristianos reconocemos que Dios es quien
le ha dado vida al hombre y también puede hacerle vivir. En
este sentido recibimos de la Escritura a
través de Pablo y del cuerpo glorificado de Jesús, la idea de los cuerpos
resucitados y la esperanza por haber recibido la salvación, de un día tener un
cuerpo apto para el Espíritu Santo.

Foto de Jonny Gios en Unsplash
Concepto de Resurrección y
Circunstancias de la resurrección de los muertos
Lacueva (1987) hace referencia al significado del término
“resurrección” diciendo qué es “el retorno del cuerpo exánime a la vida...”. Hace
una comparación desde el punto de vista filosófico platónico, haciendo
referencia a la influencia que ejerció sobre los primeros escritores
eclesiásticos, que el cuerpo se consideraba como una cárcel para la
purificación del alma, sostenía que las almas reencarnaban sucesivamente hasta
completar el ciclo de purificación, de forma interesante añade que esta misma
creencia la sostienen los círculos ocultistas o esotéricos. Contrario al
concepto bíblico qué dice en Génesis 1:31, que todo lo creado por Dios es bueno
en gran manera. Menciona también que los
saduceos creían que no había resurrección; y por otro lado, los materialistas
ridiculizan la idea de la resurrección.
En el Antiguo Testamento no hay mención del concepto de
resurrección más que el libro de Daniel 12:2-13. Aparte de esto en el Antiguo
Testamento la vida del hombre pareciera limitarse a la existencia aquí, y Dios
es el Dios de los vivos y no de los muertos. Se usa más bien la palabra
redención o Redentor. Aunque también hay mención importante en Isaías 26:19 pero
es relacionada más con la restauración
nacional de Israel que con la resurrección.
En el Nuevo Testamento se habla de la resurrección de los
muertos, o de la resurrección de entre los muertos y se entiende que es una revivificación
del cuerpo exánime, reunido con el alma de la que se separó durante el
estado intermedio.
El autor hace mención sobre Justino, quien escribió que el cuerpo no vive sin alma,
tienes cuerpo y desaparece al marcharse del alma, el cuerpo es la morada del
alma, y a su vez el alma es la morada del espíritu. Es importante señalar que las denominaciones
cristianas admiten que la resurrección es corporal, aunque algunos teólogos
liberales niegan la resurrección.
Sobre la resurrección
hay dos pruebas que se complementan una con la otra, una de ellas es que
el ser humano consta de alma y cuerpo, y el alma alberga un espíritu, por lo
que el estado de las almas desencarnadas es antinatural. La otra razón está
basada un 2 Co. 5:10, sobre que el hombre debe rendir cuentas a Dios de lo que
ha hecho por medio del cuerpo.
Lacueva (1987) menciona que Ott hace una interesante observación al decir
que existe la posibilidad de que el esqueleto de un muerto esté en tierra
y que en él cielo se encuentre el cuerpo resucitado. Tomando en cuenta que muchos
cuerpos humanos han sido devorados por las fieras, y hasta por otros hombres
surge la pregunta ¿con qué cuerpo resucitaran esas personas? El autor responde que Dios puede recoger lo
suficiente para formar un nuevo cuerpo, y también considera lo que el apóstol
dijo “lo que siembras no es el cuerpo sea de salir, sino el grano desnudo...
pero Dios le da un cuerpo cómo él quiso...”.
Por otro lado, la tumba vacía de Cristo fue una
prueba de su resurrección, y también las tumbas vacías de los que
revivieron dieron testimonio de que los cuerpos no quedaban allí. Además,
Pablo no habla de un cuerpo distinto, sino más bien de un cuerpo transformado.
Dios es quien da vida al hombre y también pueden hacerlo
revivir, la resurrección de los muertos es una obra divina con un objetivo preciso:
reunificar los dos elementos integrantes de que se compone el ser humano, ya
que el ser humano ha sido creado con un cuerpo orgánico y un alma inmortal; y
señala que como ser humano integral ha de dar cuenta de sus actos y recibir
eterna retribución (v. 2 Co. 5:10).
Es importante tomar en cuenta que los justos e impíos han
de tener diferente fin, ya que los últimos en mención resucitarán “para
resurrección de condenación”, reflejando en su mismo cuerpo lo que ha de ser
estar en rebeldía eterna contra Dios. Pablo ofrece cuatro cualidades de
los cuerpos glorificados, designados como impasibilidad, claridad, agilidad
utilidad. De forma más detallada, el
apóstol dice “se siembra en corrupción, resucitara en incorrupción” (1
Co.15:42); Luego dice “se siembra en deshonor, resucitara en gloria” (v.43).
Añade que “se siembra en debilidad, resucitará en poder” (v.43b). Y “se siembra
cuerpo natural, resucitará cuerpo espiritual” (v.44). Todo esto da a entender
que el cuerpo resucitado estaba totalmente dominado por el espíritu.
El cuerpo animal es carne y sangre, padece dolor y tiene
necesidades vitales como respirar, comer, descansar. Está adaptado a las
condiciones de la vida terrenal. Mientras tanto y al respecto del cuerpo
espiritual, solamente sabemos lo que a través de Pablo y de Cristo y su cuerpo
glorificado se describe en la Escritura.
Pero hay que tomar en cuenta que
resurrección no significa ser animado por el Espíritu Santo, más bien se
refiere a un cuerpo adaptado al Espíritu.
Conclusión
El misterio de la resurrección ha suscitado que ideas filosóficas surjan, podríamos llamarles a estas ideas hipótesis, que solamente pueden ser comprobadas por lo descrito por Pablo y por la evidencia que los testigos de la época atestiguan con respecto al cuerpo glorificado de Jesús, obviamente están incluídos aquí los apóstoles.
El hombre en cuerpo presente, de carne y sangre, no puede tener un cuerpo glorificado, la misma estructura corporal dejó de ser capaz de alguna forma cuando en el jardín del Edén el hombre desobedeció a Dios. Por lo tanto, una de las observaciones más escalofriantes y confrontantes que el autor señala es que nos presentaremos ante el tribunal de Cristo en el día del juicio con cuerpos resucitados para recibir la recompensa justa, por impiedad o por salvación, para llevar en el cuerpo mismo la retribución por la eternidad.
Referencia
Lacueva, F. (1987).
Escatología II. Barcelona: CLIE
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