El otro Cristo español de Juan Mackay
Opinión del capítulo 2,
Hoy, el blog es sobre el capítulo 2 del libro El otro Cristo español. He leído el libro un par de veces ya y la narrativa de Juan Mackay me parece cautivante. La riqueza de su vocabulario y la profundidad del conocimiento del tema es una formula que invita a querer saber más y más de la historia de la cristianización en hispanoamerica.
Siempre me pregunté por qué los gringos no tenían el enfoque religioso como el de los hispanos, pero luego de leer éste libro y estudiar sobre Fray Bartolomé de las Casas (que por cierto dejo un enlace al final del documento por si te interesa saber algo de su historia), y también después de leer a otros autores, he podido hallar una respuesta satisfactoria.
He debido de poner el corazón delante de Dios para tratar de no caer en un desequilibrio emocional, y eso lo podrás entender mejor después de leer sobre estos enfoques históricos.
Entiendo las palabras de AMLO cuando dijo que los españoles les debían pedir perdón a los mexicanos, estas no son las palabras exactas a lo mejor tu las tienes más frescas pero ese era el sentir y lo comprendo muy bien. Cuando te has empapado de otro enfoque sobre la conquista, no solo el punto de vista de los libros de historia que fueron escritos por españoles, se corre el riesgo de exigir lo que pareciera haber sido moralmente dañado y hasta pervertido.
También comprendo que las circunstancias fueron la plataforma para el evangelio que debía llegar a estas regiones y llegó, la labor de honorables hombres de Dios también fue llevada a cabo.
Tengo presente que las costumbres de los pueblos que habitaban el continente eran particularmente crueles y politeístas o panteístas. Eso me recuerda a otro libro libro que leí hace ya bastante tiempo, se llamaba algo así como Qué hubiera pasado si Cristo no hubiera venido, era muy interesante y se trataba sobre las costumbres culturales y sus enfoque de la vida en los pueblos antes de que la cosmovisión cristiana se diera a conocer, pero ese tema es para otro día.
Ah! pero hay otras preguntas que hacen ruido en mi mente como ¿Por qué Dios permitió que fueran los españoles quienes nos conquistaran? ¿Cómo recibieron tanta autoridad para hacer como quisieran en el nuevo continente? ¿Fue la sangre que corría por la tierra la que llamó este destino? ¿Fueron ellos, hombres imperfectos, quienes tergiversaron la forma de evangelizar? Y si sigo pensando, se me ocurren más preguntas, y me imagino que ya estarás pensando en las tuyas (por favor no te vayas sin dejarlas escritas en el espacio de comentarios del blog, me interesa saber que hay en tu cabeza al respecto).
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| 7Foto de Jeison Higuita en Unsplash |
Por cierto, ¿qué tiene que ver todo esto en un blog sobre temas tecnológicos? Mi respuesta es simple, no tendría acceso a tanta información si la tecnología no existiera. Poder acudir a las bibliotecas de buscadores como Google Scholar (que es una de mis favoritas) pone al alcance de un teclado y por supuesto de la internet, a muchísimos autores que en otros tiempos sería imposible de consultar.
Además, la tecnología que fue introducida a los pueblos locales durante los años de conquista va desde tecnología armamentista hasta ingeniería en alimentos, pasando por las nuevas comunicaciones, entre otros.
Te invito a no cansarte pronto, lo más interesante esta a punto de iniciar:
La epopeya religiosa de
la conquista ibérica
Libro: El otro Cristo español, de Juan A. Mackay
Resumen y análisis del capítulo II
1. Resumen
Para 1492 la Cruz había vencido a la Media Luna. Pero antes de que terminara ese año
histórico, tuvo lugar en la historia peninsular otro suceso no menos dramático
que la conquista de Granada y la expulsión de los judíos. Cierto marino genovés llamado Cristóbal Colón
había zarpado a principios de año en dirección de occidente bajo la bandera
española, buscando una nueva ruta al Asia.
Parecía como si Dios había dado a España el don de
tierras vírgenes porque ella había hecho entrega de su ser virginal a El, y,
como prueba de su lealtad, había expulsado de sus con términos a moros y
judíos. Se sintieron hombres del
destino. Hasta escribió Colón un libro
sobre la profecía, que desgraciadamente se perdió.
Una nación entera, convencida de que su país ha sido
escogido por Dios para realizar un alto destino. Semejante nación es, por el momento,
invencible. España fue dotada de un sentido
de misión. El texto favorito del Nuevo
Testamento parece haber sido aquel de Jesús:
“He venido no a meter paz sino espada.”
Se hicieron socias la espada y la cruz.
Por primera y última vez en la historia del cristianismo
la espada y la cruz formaron una alianza ofensiva para llevar el cristianismo,
o lo que se consideraba como tal, a tierras extrañas.
España se emborrachó de religiosidad. Se le dio al Estado una finalidad religiosa
al mismo tiempo que un contenido dogmático preciso. La Iglesia Romana se nacionalizó española y
se fundió con el Estado en tal forma que desapareció la distinción jurídica
entre Iglesia y Estado. Se identificaron
el trono y el altar, el patriotismo y la religión. Los monarcas españoles se convirtieron en
sacerdotes-reyes.
La aparición de la herejía añadió nuevo combustible a su
fanática pasión religiosa.
La realidad del deseo de Isabel de que el nuevo mundo se
convirtiera a la fe católica aparece en los decretos reales y en las
instrucciones a los jefes expedicionarios.
Cuando las Cruzadas de la Edad Media quedaban en un
recuerdo, España salió de su caverna. El
sueño de la nación hispánica era
proyectar pasado y presente sobre el futuro.
Las prolongadas guerras contra el Moro y Castilla les
había inculcado a tal grado su espíritu místico y guerrero, que el resultante
típico era un paladín místico y guerrero, que el resultante típico era un
paladín ascético y un fraile marcial.
El código judicial del caballero se reducía a esto: llevar en el bolsillo una carta legal que no
tenía más que un artículo: “Se autoriza
a este español a hacer lo que le dé la gana”.
Desde los comienzos de su empresa los conquistadores
descubrieron un absorbente interés en la perspectiva del botín. La cruz, si fuera motivo en los pensamientos
de los monarcas, se convirtió en nada más que un pretexto en la mente de
quienes la llevaron a cabo.
Fue la codicia del oro lo que tentó a los
conquistadores. Estaban admirados de los
brazaletes y anillos que portaban los indios.
Aquellos hombres estaban entregados a la causa de la cruzada bajo la
protección de la cruz. Su misión oficial
era obligar a los paganos a someterse al símbolo sagrado.
La religiosidad de los conquistadores no es menos
sorprendente que su codicia de oro y su conducta sin escrúpulos. Se tomaron muy enserio por apóstoles del
cristianismo.
Los métodos que adoptaron los conquistadores para
propagar la religión cristiana estaban muy a tono con la falta de ética de su
religión.
Cuando
un representante del Inca visitó a los españoles en Tumbes, punto de la costa
peruana en que desembarcaron los invasores, Pizarro los arengó, con el fin de
descubrir sus intenciones y comunicarlas a su soberano, con estas palabras:
"Venimos de Castilla, donde manda un potentísimo, cuyos vasallos
somos. Hemos salido para poner debajo
de la sujeción de nuestro rey cuantas tierras hallemos. Y es nuestro principal deseo daros a conocer que adoráis dioses
falsos, y que tenéis necesidad de adorar al solo Dios que está en los cielos;
porque los que no le adoran, ni cumplen sus mandamientos irán a abrasarse en el
fuego eterno del infierno; y los que le acatan como a criador del mundo,
gozarán en el cielo de dicha eterna".
La
noche anterior al ataque contra Cajamarca
y la captura del Inca, "los sacerdotes de la expedición, habiendo invocado
el auxilio divino con largas oraciones y sangrientas disciplinas, celebraron el
sacrificio de la misa y prometieron la victoria en nombre de Dios y de su
Santísima Madre. Los guerreros cristianos entonaron fervorosos el salmo,
'Levántate, Señor, y juzga tu propia causa'.
El fraile dominico Valverde se apersonó con el monarca llevando la cruz
en la mano derecha y la Biblia en la izquierda.
El
Inca replicó altivamente que él no sería vasallo de ningún rey. Negó además el
derecho del Papa a distribuir tierras que no le pertenecían y rehusó cambiar su
dios-sol por un Dios que había sido muerto por las criaturas que había hecho.
Inquirió dónde había Valverde aprendido semejantes doctrinas, y como éste le
tendiera la Biblia, el Inca la tomó y la arrojó con gran enojo al suelo,
jurando que lograría satisfacción por los ultrajes cometidos por los españoles
en su marcha desde la costa. "¡Los Evangelios en tierra! —gritó el monje—
¡Venganza, cristianos!
Después
de haber estado Atahualpa cautivo nueve meses y medio, los españoles faltaron a
la palabra que con él habían empeñado respecto a su libertad, y tras un juicio
que fue una farsa, lo condenaron a ser quemado.
Valverde, a quien correspondía la responsabilidad principal por la
sentencia, se aproximó entonces al condenado prometiendole que si se hacía
cristiano, la muerte por el fuego le sería conmutada por la más rápida del
garrote.
El
Inca consintió y se bautizó, con el nombre de Juan. Después de ser bautizado, fue estrangulado
por medio del garrote.
¡Magnífico
ejemplo de caridad teológica, evangelización por la fuerza para salvar las
almas del infierno!
Lo
que los indios inteligentes pensaban de esta religión resalta en las palabras
del cacique cubano Hatuey: "¿Hay
cristianos en el cielo? —preguntó el uní. Ante la natural respuesta
afirmativa, contestó: —No quiero ir a un paraje donde pueda encontrarlos".
Acompañando
a los aventureros, o siguiendo sus pasos, iban los frailes misioneros. Fueron maestros en muchas artes y oficios.
Junto con sus dogmas v ritos introdujeron semillas, renuevos, animales
domésticos y herramientas. Estudiaron también las costumbres de los pueblos
aborígenes, recogieron sus tradiciones y reunieron datos sobre su historia
primitiva. Sin embargo, sus labores
religiosas, juzgadas según normas cristianas de cualquiera clase, fueron
fatalmente deficientes, a pesar de la buena voluntad y el sacrificio propio que
pusieron en ellas.
El
suntuoso ritual y el culto emotivo del catolicismo se adaptaban de manera única
a cautivar una población que no podía elevarse, de pronto, al nivel de una
religión espiritual.
Los
indios fueron bautizados en masa. Sus
antiguos fetiches recibieron nombres cristianos. La transición a la nueva religión llegó a
ser, casi imperceptible. De más de 300,000 convertidos bautizados no más de
cuarenta eran cristianos. El resto eran
idólatras como siempre.
Los
cruzados laicos del período primitivo terminaron sus días peleando entre sí,
creando una atmósfera de intransigente rivalidad política que hasta el presente
no ha podido dulcificarse. La hostilidad y odio entre grupos como los de
Pizarro y Almagro eran tan enconados como los que existieron entre cristianos y
musulmanes. Mientras tanto, los cofres
reales de España se desbordaban de oro, y eso constituyó su ruina. España había
salido de su "caverna" a conquistar y catolizar el Nuevo Mundo. Lo
conquistó, en efecto, pero al catolizarlo se descristianizó a sí misma, y
retornó ya no a una caverna sino a una sepultura.
Con
el oro de Indias Felipe II se construyó una tumba. El Escorial, pirámide de este faraón español,
es el sepulcro de una gran ilusión.
2.
Como introducción a éste comentario quiero mencionar que el
autor hace una narración de la historia describiendo al español, su cultura,
su identidad, individualidad e individualismo en el capítulo número 1. Menciona que el español de la época sostenía la devoción y hasta fascinación por la virgen
joven, así como por la religión más que por Jesús, y con esto podemos comprender mejor su cosmovisión. A esta descripción hay que sumarle la sed de poder y su celo por la religiosidad, estos dos ingredientes son los que dominan la
historia.
En
el capítulo número 2, sus descripciones permiten comprender la visualización española como nación en medio de otras
naciones. España también estuvo bajo el poder de otros y venció a los musulmanes
hacia 1492. Ese año fue un año interesante para
España, ya que Cristóbal Colón tenía la visión de llegar a las Indias buscando
una nueva ruta.
De manera progresiva suceden los hechos, la
reina Isabel tenía celo por la religión católica y un sincero deseo de
evangelizar al mundo y de alguna manera España se
convirtió en la consentida de Roma, quien le dio todo su respaldo.
La
idea romántica de la cristianización a través de la conquista, era un disfraz, no me atrevo a señalar si era abiertamente encubierto el deseo de que fuera a toda
costa, pero a los pueblos descubiertos se les "convierte" a través de medios de
humillación y castigo inimaginables, pero a la vez de una manera sutil como
cambiar los nombres de las deidades de los indios por los nombres de los
santos.
La visión del Cristo que traían los españoles de conquista y cristianización, fue mezclada con la codicia y no solo llenó el corazón de los hombres que acompañaban a Colón sino también a los hombres que llegaron después desde la península Ibérica y que además creían que estaban protegidos por la cruz.
La codicia fue su perdición. La afirmación que el indio cubano Hatuey hace al estar enfrentando la muerte, y preguntar si habían cristianos en el lugar que ellos le hablaban (el cielo) y su consiguiente muestra de no querer ir a un lugar donde tuviera que encontrarse a ninguno, es evidencia de que el Cristo que los españoles presentaron era inhumano y cruel, un rey y salvador que fue muerto por su propia creación y que no mostraba un ápice de bondad por otros.
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| Foto de Linda Knicely en Unsplash |
En Romanos 13:1b dice (NVI) “…pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.” Entonces me parece interesante considerar la pregunta ¿Cómo Dios le dio tanta autoridad a España que pudo conquistar Iberoamérica?
¿Ya leíste el libro El otro Cristo español? Te dejo dos enlaces por si se te antoja leerlo:
No olvides dejar tus percepciones.





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